La oración y su esencia
Dios ha diseñado un medio para
que puedas recibir por gracia todo lo que Él ha creado para ti. Requiere
aceptar la invitación que Jesús te ofrece de tener una relación personal con
Él, y esto se logra a través de una oración sincera y de corazón para Dios. En
esta relación tendrás señales para tu camino, que son las promesas que
encuentras en la Biblia.
Cada vez que algún personaje
bíblico pasaba por alguna necesidad podía acercarse a Dios en libertad y fe
para recibir de Él la ayuda necesaria en el momento oportuno. Ahora, debes
saber que Dios espera de ti que te acerques a Él, como un hijo se acerca a su
amoroso padre humano, sabiendo que Él cumplirá lo que te ha prometido. Esta es
la esperanza que tienes gracias a las promesas que Él ha diseñado desde la
eternidad para que confíes en su amor y bondad eternas para tu vida.
Esta es, pues, la esencia de la
oración: pedir a Dios que cumpla lo que ya prometió en su Palabra. Esa promesa
es la única base de nuestra confianza al pedir. Tal confianza no se “genera” en
el centro de nuestras emociones; sino que nos es dada y sustentada por lo que
Dios ya ha dicho en la Escritura. La oración en su sentido más sublime y pleno
trasciende la gratitud por la bondad de Dios obrando en nuestras vidas. El
corazón se eleva al contemplar al Dador mismo, de modo que el alma se postra
ante el Señor en rendición y adoración.
¿Puedes creer que Dios tiene
promesas esperando por ti en estos momentos de tu vida?
Búscale en espíritu y verdad, él
está a la puerta llamándonos para que le dejemos entrar como absoluto Señor en
todas las áreas de tu vida. Busca este
tiempo de intimidad, comunión y profundización de tu relación con Jesús.
