El Regalo que Cristo nos da a través de su muerte
Hoy celebramos en el mundo cristiano la crucifixión y muerte del hijo de Dios. Pero será que las celebraciones que se hacen al rededor del mundo honran el nombre que es sobre todo nombre. La palabra de Dios nos relata todos aquellos momento que vivió y padeció nuestro salvador. Muerte de cruz. Pero hoy por hoy le damos más importancia a los ritos y tradiciones que al mensaje del hombre que murió en la cruz.
Nosotros como hijos de Dios debemos reconocer que tenemos un Dios suficiente. Que Él es real y Él gobierna. Y nosotros como Sus hijos no debemos de inquietarnos por nada ni por nadie, siendo que Él está en control de todo, y por si eso fuera poco, Él siempre obra para el bien de Sus hijos.
Un cristiano que ande preocupado o cargado por sus situaciones no es la voluntad de Dios, porque Él debe ser la paz de nuestras vidas. La sola presencia de Dios es suficiente para quitar cualquier inquietud de nuestra alma. Así que si hay inquietudes, falta presencia de Dios en nuestras vidas.
Si bien es cierto que como hijos de Dios debemos dar un buen esfuerzo en todo lo que hagamos, también es cierto que Dios es quien se encarga de realizar nuestras obras. Esto implica someternos al plan de Dios para ellas. Sin importar que Su plan no esté en concordancia con los tiempos que pensamos correctos o las ideas que tanto trabajo nos costaron. Pero, cuando entendemos que no se trata de nuestra obra sino la de Dios, cosas gloriosas suceden.
Haz de Dios tu paz, no permitas que tu corazón se inquiete por nada ni por nadie, al contrario en toda ocasión acude a Dios y Él se encargará del asunto, guardando tu corazón (Filipenses 4:6-7). De igual manera permite que Él sea guiándote en todo paso de la obra que te ha encomendado y así serás parte de algo sumamente glorioso.
Vive en paz, no es el plan de Dios que estés inquieto. Por eso Cristo pagó el precio de tu paz (Isaías 53:5). Mas el herido fue por nuestras rebeliones y molidos por nuestros pecados, el castigo de nuestra paz fue sobre Él. No te quedes con el rito de la semana santa, Cristo murió una sola vez y resucitó para vida. Sácale provecho al precio que Cristo pagó. Haz de Dios tu paz.
Él peleas todas tus batallas y realiza todas tus obras. Sométete a un plan mayor y obedece a Dios en todo paso que des, así prosperarás en toda obra.
Mantengamos nuestra paz y demos honor al sacrificio que hizo Cristo por nosotros